19/08/2018

Familia

El Psicólogo de Familia

Un psicólogo de familia es aquel que vela por el bienestar psicológico de la familia. Para ello, atiende al grupo familiar en dos vertientes: los individuos que la forman con sus distintas personalidades y las relaciones que mantienen. Centrando su atención en la salud de las relaciones puede ayudar a que el grupo logre encontrar un equilibrio sin necesidad de buscar culpables.

Es una psicología de la salud, no de la enfermedad y en este sentido no emplea la clasificación diagnóstica para resolver las dificultades por las que atravesamos todas las personas. No habiendo una etiología de los trastornos mentales (y hay que recordar que la inmensa mayoría de los trastornos mentales carecen de ella, es decir, desconocemos sus causas) el psicólogo de familia considera que los problemas psicológicos son problemas de la vida y están relacionados con nuestras circunstancias y con nuestra manera de relacionarnos.

Normalmente, un miembro de la familia acude a consulta para pedir ayuda ante una situación que crea malestar en el grupo familiar; puede ser su situación, la situación de otro miembro o una relación en particular.

Con total naturalidad, podemos realizar una sesión con los miembros de la familia que están implicados o que desean participar y así facilitar la comunicación. Después. de acuerdo con las necesidades e intereses que hayan surgido durante la sesión, el psicólogo sugerirá el camino, que en su opinión, puede conducir a resolver el problema.

La terapia familiar es, por tanto, una terapia colaborativa, donde son los interesados quienes tienen que proponer soluciones y ponerlas en practica con la ayuda y pericia del terapeuta.

Es también una terapia breve porque toda la intervención se orienta a  las soluciones que la familia necesita poner en marcha y no es necesario ahondar en las causas del problema.

Familia de familias

Mientras no nos clonen, la familia seguirá siendo nuestra referencia para bien y para mal. Nos hemos criado en una familia y hemos tomado de ella una parte muy importante de lo que somos. Sin embargo, la familia está dentro de una  cultura y ésta ha cambiado vertiginosamente en los últimos años de manera que las familias también cambian. Su constitución, el número de miembros, su relaciones a penas son como eran hace unas décadas. Y este hecho algunas veces nos pasa desapercibido.

Estamos viviendo en otra realidad, la realidad del siglo XXI. Para muchos de nosotros nacidos en la segunda mitad del siglo XX, constituye un misterio que se desvela día a día reconocible en nuestros hijos y en la manera tan peculiar de relacionarnos a través de internet y de su influencia que es inmensa.

Al mismo tiempo estos cambios no pueden hacernos olvidar que independientemente de las formas culturales, los seres humanos tenemos que hacer frente a los mismos problemas vitales y responder a las mismas preguntas porque al hacerlo está en juego nuestra salud física y mental.

Atrás quedan las fotos de nuestros antepasados como recuerdo de otros tiempos…